dijous, 23 d’agost de 2007

Ponç Puigdevall, de "El País", nos habla de la novela que no pudimos ir a buscar de Papasquiaro





Estuvimos en Girona con Ponç Puigdevall, crítico de El País. Y nos contó cómo fue a dar con la novela de Mario Santiago Papasquiaro, qué le pareció leerla y qué podemos esperar de ella... si acaso la encontramos.

Este, más o menos, es su testimonio:




A Bolaño el vaig conèixer perquè vaig llegir La literatura nazi en América i em va agradar molt. Després en vaig fer la crítica i un dia a l’ABC va sortir la notícia de la publicació de La literatura nazi en América. I allà deien que era d’un escriptor que vivia a Blanes. Després, vaig anar un dia a la Llibreria 22, on hi havia en Felip Ortega, que després va estar a la Casa del llibre, després a RBA i ara torna a tenir una altra llibreria aquí a Girona, i li vaig dir: llegeix això. En Felip ho va llegir, li va agradar i aleshores li vaig explicar que acabava de llegir a l’ABC que l’escriptor vivia a Blanes. Així que es va posar en contacte amb ell per fer la presentació. Aleshores jo em vaig adonar que a mi ja m sonava el nom de Bolaño. I sí: vaig revisar una revista que es deia Hora de poesía i efectivament allà vaig trobar una antologia de poetes mexicans feta per Roberto Bolaño: amb comentari i selecció de Roberto Bolaño. Ell es va mig empipar, perquè era com descobrir el nucli de Los detectives salvajes. Era un tio reservat en Bolaño; sobre tot pel que feia a la manera d’inventar-se els personatges. Però en fi... Jo d’en Mario Santiago no havia llegit absolutament res, excepte els poemes que sortien a Hora de poesía. I en Bolaño em va dir: ‹‹Jo tinc una novel·la seva››. Una novel·la que no és novel·la, sinó més aviat una barreja, un… un text, per dir-ho de manera estructuralista. I un dia vaig anar a Blanes, amb un gos que es deia Book que era molt dolent, i me la va donar. No sé de quina manera l’havia aconseguida. Ni sé de quina època és. No en se absolutament res. Només la vaig llegir per curiositat, perquè en Bolaño en parlava molt d’en Mario Santiago. Així que me la vaig quedar i me la vaig llegir. Recordo que tenia intensitat verbal, que estava molt ben escrita i que no tenia cap mena d’argument… Però ja et dic, ha estat ara, a posteriori, que m’he adonat del que em va donar en Bolaño… Encara que de fet no m’ho va donar: m’ho va deixar. Què més? No se semblava a la literatura que feia el propi Bolaño i tenia unes cent pàgines, o potser una mica menys. No tinc més memòria del que vaig llegir. Només recordo això que us dic: una certa intensitat verbal. Fosforescències verbals i efervescències morals.


*


A Bolaño lo conocí porque leí La literatura nazi en América y me gustó mucho. Después le hice la crítica y un día en el ABC salió la noticia de la publicación de La literatura nazi en América. Allá decían que era de un escritor que vivía en Blanes. Luego, fui un día a la Llibreria 22, donde estaba Felip Ortega, que después estuvo en la Casa del llibre, después en RBA y que ahora vuelve a tener otra librería aquí en Girona, y le dije: lee esto. Felip lo leyó, le gustó y yo le conté que acababa de leer en el ABC que el escritor vivía en Blanes. Así que se puso en contacto con él para hacer la presentación. Entonces yo me di cuenta que a mí ya me sonaba el apellido de Bolaño. Y sí: revisé una revista que se llamaba Hora de poesía y efectivamente ahí encontré una antología de poetas mexicanos hecha por Roberto Bolaño: con comentario y selección de Roberto Bolaño. Él se medio enojó, porque fue como si descubriera el núcleo de Los detectives salvajes. Bolaño era un tío reservado; especialmente por lo que tenía que ver con la invención de sus personajes. Pero en fin... Yo de Mario Santiago no había leído absolutamente nada, al margen de los poemas que salían en Hora de poesía. Y Bolaño me dijo: ‹‹Yo tengo una novela suya››. Una novela que no es novela, sino más bien una mezcla, un... un texto, por decirlo de manera estructuralista. Y un día que fui a Blanes, con un perro que se llamaba Book y que era muy malo, me la dio. No sé cómo la había conseguido. Ni de qué época es. No sé nada de nada. Sólo la leí por curiosidad, porque Bolaño me hablaba mucho de Mario Santiago. De manera que me la quedé y la leí. Recuerdo que tenía intensidad verbal, que estaba muy bien escrita y que no tenía ningún argumento... Pero ya te digo, ha sido ahora, a posteriori, que me he dado cuenta de lo que me dio Bolaño. Aunque de hecho no me lo diera: me lo prestó. ¿Qué más? No se parecía a la literatura que hacía el propio Bolaño y tenía unas cien páginas, quizás un poco menos. No tengo más memoria de lo que leí. Sólo recuerdo esto que os digo: una cierta intensidad verbal. Fluorescencias verbales y efervescencias morales.

4 comentaris:

Anònim ha dit...

Esta historia está increíble...

Anònim ha dit...

Esta historia está increíble...

Anònim ha dit...

Pinche historia, no sé si sea cierta o no pero se me hace agua la boca de ver dicho texto

Anònim ha dit...

Ya pronto podrán leer una buenísima selección de su poesía que publicará el Fondo de Cultura E...

¿Una novela de Santiago? Seguro que se trataba de un montón de poemas, nada menos que un fogoso montón de poemas...